Author: ElHijoDeLaura

  • Día 4 – Shinjuku y Templos

    Lunes, 15 de Diciembre

    El día 4 tenía una reunión de negocios con una empresa turística de Japón, así que hicimos un breve paseo por la zona de Kabukicho, pasamos por el cinema Toho, donde está el Godzilla gigante (y es el hogar de los tristemente célebres Toyoko-kids) y terminamos en la pantalla gigante de Shinjuku.

    Era temprano en la mañana, así que todo estaba sucio y medio muerto, no fué un tour muy espectacular la verdad. Al terminar mi reunión, nos encontramos de nuevo en el cine Toho y fuimos a Shibuya. Luego de una media hora en tren nos bajamos en la salida de Hachiko, no había mucha gente asi que nos tomamos una foto con la estatua del perrito famoso por esperar por años a su dueño (luego de su muerte) en la estación de Shibuya, cruzamos el famoso cruce de peatones donde 3 millones de personas pasan a diario, y seguimos hacia el templo de Senso-ji.

    La verdad el cruce de Shibuya tampoco impresionó al grupo.

    Después de recorrer la linea de metro Ginza de punta a punta llegamos a Asakusa. Teníamos hambre, así que decidimos parar en un restarurante al azar para comer algo.

    Resultó ser una de las mejores comidas que probamos hasta el momento, yo pedí un bowl de arroz con anguilas y salmón cocido, un sushi de algas y huevas de salmon, un salmón gordito a la parrilla (fatty salmon) y una cerveza. Los chicos pidieron unas papas fritas, varios bowls de arroz, pizzas de salmon, y demás. Una de las comidas mas caras quizás que pagamos y en total fueron unos 18$ por persona mas o menos.

    Al terminar de comer, caminamos hacia la puerta del trueno, del templo de Senso-ji, recorrimos todo el pasillo de tienditas, los chicos compraron juguetes, bolsos, yo me dediqué a comer dulces y galletas. Al final llegamos al templo principal. Hicimos las reverencias, probamos nuestras suertes con el oráculo, a tres nos salió mala suerte y a dos buena. Los que tuvimos la mala amarramos el papelito del oráculo en el templo para quemar la mala vibra, subí al altar del templo, dí las gracias, hice mis peticiones, firmamos los libros de sellos con el sello caligráfico del templo y fuimos al siguiente templo: el Hie Jinja.

    Paseamos por el templo Hie Jinga y luego el Toranomon, ya ambos los conocía. Estos tres son, para mi, los mejores templos de Tokio, así que quería que los conocieran, luego fuimos al hotel.

    Al día siguiente salíamos a Hiroshima, así que tuvimos que dejar las maletas en un restaurante hindú que conseguimos con una app estilo uber, pero para almacenamiento (radical storage), nos encomendamos a todos los dioses hinduistas cuando vimos que el depósito de las maletas era el depósito de comida a varias cuadras del restaurante que ofrecía el servicio de almacenamiento. Aron siguió hacia Akihabara a seguir comprando muñequitos y Javier y yo nos fuimos al hotel. Sonia estaba terminando de lavar la ropa en el mismo hotel, organizamos las maletas que nos ibamos a llevar y a dormir luego del respectivo baño de onsen y cena de kombini.

  • Dia 3 – Yokohama

    Domingo, 14 de Diciembre

    Después de dos días de compras el tercer día fuimos a Yokohama a ver a mi amiga Ari para ir al museo de los Cup Noodles y al barrio chino.

    Desayunamos en el hotel, relajados, luego fuimos a almorzar a un restaurante de Soba que quedaba en la esquina debajo del hotel. Pedimos 6 platos para 5 personas, viendo las fotos pensábamos que eran platos pequeños, pero cada plato venía acompañado de Soba con sopa, total que fué un comidero espantoso, pero hicimos nuestro mejor esfuerzo, pedí un arroz al curry, todo vegetariano sin saberlo, pero una enorme cantidad de comida, además de muy barato, cada plato unos 850 yenes, unos 6$ mas o menos cada uno.

    De allí tomamos el tren por una hora mas o menos hasta el museo de los Cup Noodles en Yokohama. La experiencia fue muy divertida la verdad, te dan un vaso vacío, en blanco y sellado de fideos, Te sientas en una mesa con marcadores de colores, lo pintas a tu gusto, yo pinté varios chiles, Ari le escribió a Aron su nombre en japonés, Susan fue la artista que destacó, preciosos, Sonia hizo un dibujo de un barquito, digno de un niño de 5 años y Javi unos templos japoneses. Luego pasas por una máquina donde rellenas el vaso con los fideos secos, después seleccionas el sabor del caldo y hasta 4 toppings para tus fideos. Elegí un caldo de tomate picante, camaron, kimchi picante, cangrejo y ajo. Finalmente sellan el vaso al vacío y a presión, sin ningún tipo de pegamento y lo sellan dentro de una bolsa. Listo, Cup Noodles personalizados.

    No sabíamos que la marca de Cup Noodles era japonesa. La experiencia fue muy divertida.

    Mientras pintábamos los vasos, Ari y yo nos pusimos a intercambiar regalos. Me regaló una botella de sake, seleccionado por su hija que trabaja en una empresa de Sake, unos mochis de chocolate y fresa y varias galletas y chucherias. Con una cartica. La cara de Ari cuando le daba los pirulins era un poema.

    De mi lado le llevé 4 latas de Pirulin, café Tarrazú y Dota de Costa Rica, y algunos souvenirs ticos.

    Al terminar nuestros “Maruchanes” salimos caminando por la bahia de Yokohama hacia el barrio chino. A mi el ambiente se me hacia similar a Malaga, a otros se les parecía a Madrid o Barcelona. En general la vibra era muy acogedora una ciudad enorme, hermosa y tranquila con familias y niños jugando, gente joven haciendo ejercicios, un ambiente muy sano. En resumen cualquiera de nosotros desearía poder vivir allí.

    Luego de una caminata de quizá una hora llegamos al barrio chino de Yokohama. Comi el mismo pollo frito de la vez anterior, pero ademas esta vez probé también calamar frito, muy rico.

    Ari se despidió se nosotros y luego de caminar un rato fuimos a un templo chino, ingresamos, compramos un paquete de incienso que venia con 5 palitos, curiosamente éramos 5 y teníamos una hoguera cada uno para poner cada palito y pedir un deseo.

    Llegamos cansadísimos al hotel después de perdernos un rato en la ruta del tren de vuelta a Tokio, compramos la cena y el desayuno en el Combini y fuimos mi esposita y yo al Onsen, luego probamos el Sake que nos regaló Ari, espectacular, muy suave, delicioso, todavia estaba lleno del almuerzo, asi que solo cené galleticas, Mochi y Sake. De lujo.

    Mi esposa está fascinada con Japón, aun estamos iniciando el viaje, y ya quiere volver. Al menos como turistas, por los momentos estamos fascinados con la perfección y el respeto japonés. Es algo que parece que tienen impreso en su ADN.

  • Día 2 – Tokio

    Día 2 – Tokio

    Sábado, 13 de Diciembre

    Luego de ir al onsen en la mañana con mi esposita, desayunamos, nos encontramos en el pasillo del hotel (estamos en 3 cuartos separados todos) y salimos hacia la Hakihabara, la Ciudad Eléctrica, para ir de compras de figuritas, ropa y relojes.

    El primer día en Tokio, Aron estaba brincando de tienda en tienda y en Hakihabara enloqueció completamente, iba de una tienda a otra viendo precios y saltando de una figurita a otra.

    Después de un rato nos dividimos, fuimos a BIC Camera a comprar relojes. En esta tienda nos atendió un japonés de lo más simpático. Hablaba un poquito español y nos comentó que jugaba con amigos venezolanos al futbol. Luego mi esposa le comentó que vivíamos en Costa Rica y le enseñó el “Pura Vida”… y el japonés quizo saber la diferencia entre “Pura Vida” y “Puta Vida” porque sabía que “puta” era una mala palabra (seguramente algún venezolano tiene la culpa de esto). Así que a la final aprendió el “Pula Vida” (la R no le sale a los nipones).

    Fuimos a Trader a reunirnos con los demás, y allí compré algunas figuras de regalo para mis sobrinos y luego fuimos a comer en Hama Sushi de Hakihabara, había una fila de gente importante, así que tuvimos que esperar unos 40 minutos antes de sentarnos en la mesa y comer todo el sushi que pudimos. Estuvo bueno a un precio super razonable. 5 personas (o 4 y media porque mi nuera come muy poco) salió en unos 9,400 yenes, unos 60 dólares al cambio. Unos 15$ por persona aprox.

    Luego de esto nos dividimos de nuevo, los chicos siguieron de compras y me fui con mi esposa al club Seata a ver a Julika vs Nemophila. El concierto estuvo brutal, el público japonés es de los más intensos que he visto en mi vida de metalero, crowd surfing, ollas. El salón era bastante pequeño y vi una chica que la sacaron cargada desmayada, otra tuvo que salir porque alguien haciendo crowd-surfing le cayó en la cabeza, mi esposa estaba dando codazos a cuanto japonés se le acercaba… aquello fue realmente caótico.

    En cuanto al sonido estuvo regular, no era el mismo sonido perfecto que había disfrutado las veces anteriores, aunque al final mejoró un poco.

    Las bandas que tocaron fueron Azumi, banda que se incorporó a último momento, una banda medio punk con bastante fuerza, una de las últimas canciones la cantaron con Mayu de Nemophila.

    Yo iba principalmente por Nemophila, pero Julika me impresionó demasiado, definitivamente se robaron el show de la noche. Es una banda de Visual Kei con un estilo caótico progresivo medio industrial, muy gótico, extremo. Aquello fue una verdadera locura, había mucho público femenino que solo fue a ver esta banda, porque me pareció que luego en Nemophila no había tantas chicas.

    Julika en vivo funcionan demasiado bien, es caótico, sublime, intenso, impactante.

    Mi esposa que siempre baila o brinca como loca en los conciertos estaba inmovil, hipnotizada, solo volteaba a mirarme con cara de asombro. Lo mejor de la noche sin duda.

    Luego vino Nemophila y quedamos atrapados entre la olla de gente brincando y bailando de una lado al otro, en un momento estaba muy cerca de la tarima, en otro varios metros atrás, luego de nuevo al frente. Locura total. Nemophila estuvo muy bien, un set corto quizás, yo esperaba más, también me hubiera encantado una colaboración de Julika con Nemo, pero es mucho pedir.

    Luego nos fuimos caminando del Club Seata al metro, de vuelta al hotel nos comimos un ramen de pato en Sugamo, que ya había probado en mi viaje anterior, me fui al onsen y me puse a ver algunos videos de Julika en la habitación hasta dormirme.

    Por su lado los chicos estuvieron todo el dia de compras, se volvieron locos comprando ropa, juguetes y demás entre Akihabara, Don Quijote y la tienda Gu. Esta última la mejor para comprar ropa aparentemente.

  • Días 0 – 1 – San José – Tokio

    Días 0 – 1 – San José – Tokio

    10 a 12 de Diciembre

    Finalmente salimos a Tokio, el día 10 de Diciembre, esta vez en familia, igualmente via México.

    El vuelo de ida se me hizo mucho más tortuoso, hubo algunos atrasos técnicos, unas 3 horas y media San José – Ciudad de México, una hora de vuelo a Monterrey, parada técnica, atrasos de un par de horas, y al final 13 horas de vuelo a Narita.

    Total de viaje 28 horas desde la salida de casa hasta la llegada al aeropuerto de Narita, a las 6 de la mañana hora de Japón.

    Cambiamos los dólares a yenes, compramos las tarjetas welcome suica para los trenes (2000 yenes cada una), los chips de los teléfonos para conexión ilimitada por un mes (52$ c/u), un baño en el servicio de duchas del aeropuerto (1500 yenes la media hora), la compra del boleto del tren Skyliner de Narita a Nippori (17$ c/u).

    Aproximadamente a las 11:30 ya estábamos en el hotel APA de Sugamo, el único hotel que he conocido de Tokio, por que la experiencia del Onsen incluido es insuperable.

    El grupo tenía energía suficiente, así que salimos a comer en un restaurante de Shabu Shabu cercano al hotel, pero no pudimos ingresar porque es solo con reservación, y como era el cumpleaños de Aron decidimos probar el KFC de Tokio. Nada de otro mundo la verdad, pero estuvo decente.

    Luego fuimos de paseo por el boulevard de compras de Sugamo, iniciamos entrando a un templo budista que no había visto antes, recorrimos las tiendas (“de lujo” a mi parecer), compramos guantes para el frio, fuimos al templo de Sugamo (Togenuki Jizo Kouganji), dedicado a la cura de enfermedades y sanacion, compramos los libros de Goshuins para Susan y Sonia, los monjes firmaron a mano los libros, me regañaron por tomarles fotos, hicimos las reverencias respectivas al templo, y salimos.

    Ya me estaba cagando de frío, y ya era la hora de hacer el checkin en el hotel, así que regresamos, hicimos el checkin y salimos mejor abrigados de compras a Donki (Don Quijote) de Ikebukuro (The Sunshine City). Es impresionante, no conocía este barrio. El grupo se dividió, unos a ver juguetes y otros ropa.

    Luego de algunas compras, salimos y al lado de la estación había un restaurante de Ramen que resultó un éxito absoluto en precios y sabor. Uno de los mejores caldos de Tonkotsu que he probado.

    Total de gastos diarios (5 personas)

    • Desayuno en el aeropuerto de Narita: 3300 yenes (onigiris y chucherías)
    • Almuerzo (KFC): 7300 yenes
    • Cena: Ramen: 4800 yenes

    Unos 15,400 yenes en total, al cambio actual (150 yenes por dolar) 100$, unos 20$ por persona diario.

    Las temperaturas en Tokio estuvieron alrededor de los 6 a 10 grados. Con la ropa de invierno que compramos en Temu (incluyendo guantes y capucha) y algunas chaquetas extras ha sido bastante llevadero el clima.

    Ahora son las 8:18 am del 13 y hay dos grados en Sugamo.

    Nada que no se pueda sobrellevar con algo de ropa y dos visitas diarias al Onsen.

    He podido disfrutar de dos baños diarios en el Onsen con mi esposita y parece que ella es tan fan de los baños termales como yo.

    En el hotel nos proveen de dos stickers diarios por persona para cubrir los tatuajes, pero hemos tenido que compras algunos adicionales en Donki para poder cubrirlos por completo…

    Los stickers en teoría son reutilizables, pero los de ayer solo duraron un par de sesiones de Onsen…

    Hoy nos vamos a Akihabara de compras en el barrio eléctrico de Tokio, y en la noche a Shibuya, vamos a un concierto de Nemophila y los chicos se quedarán paseando en Shibuya para luego irse por su cuenta al hotel y a comer…

    Al menos ese es el plan…

    Veremos…

  • Nemophila – El Concierto Infernal

    El día y la razón por la que había viajado a Japón por fin había llegado. Era el día del concierto “infernal” de Nemophila, donde tocaría en un concierto maratónico de unas 4 horas todas las canciones que han grabado en sus cinco discos.

    Ya se sabía que iba a ser un día lluvioso, así que el día anterior fui a un Don Quijote a comprar un traje completo de lluvia: capucha, chaqueta y pantalones con protección de nivel industrial, excelente protector del frío y la lluvia.

    Al llegar, fui a hacer la primera fila de entrada para comprar mercancía oficial, compré un par de camisetas y salí a comer algo.

    Ya conocía el lugar por haber estado allí la semana anterior en el Naon No Yaon, pero esta vez no había una feria de comida y cervezas en el parque Hibiya. Era 6 de Mayo, feriado en Japón, y esa zona es una especie de distrito empresarial y casi todos los restaurantes estaban cerrados. Caminé bajo la lluvia hasta una avenida donde conseguí un pequeño restaurante que ofrecía sopas de soba con arroz y cerveza… listo, ese mismo era.

    Fue un almuerzo excelente, yo era el único cliente del restaurante y la señora que atendía fue muy amable. Me fui de vuelta al parque Hibiya con una cerveza en la cabeza.

    Me reuní de nuevo con el grupo de “Blooming with love” que había preparado un pequeño homenaje a la banda con un arreglo floral y una pancarta con la firma de todos los fans. Me permitieron firmarla de nuevo. Me tomé una foto con un fan que estaba maquillado como el cantante de Seikima-II (haciendo alusión al cover de Noroi No Syananana que hizo Nemophila)

    Luego de un rato tomando fotos y de escuchar a la banda ensayando algunas de sus canciones se armó una fila para entrar, y luego de una hora bajo la lluvia entramos al Concert Hall.

    El escenario era brutal, estaba adornado con el logo de Nemophila al centro y un arreglo de “Chochins” o globos blancos a los lados, similares a los que se ven en los templos, los globos tenía escrito: “yamerarenai, tomarenai” (no podemos escapar, no podemos parar). Haciendo referencia al maratón de canciones que iban a tocar.

    Me tocó un mejor puesto que la vez anterior, en la misma fila, pero mas al centro, la vista era perfecta.

    Dos cervezas después comenzó el concierto.

    Salieron todas las integrantes, el público enloqueció. Mayu salió descalza y caminaba como si estuviera en una pista de patinaje debido a la lluvia. Se montaron cada una en una plataforma y empezó Revive… luego Rise… Progress…

    Estuvo dividido en dos partes de aproximadamente un par de horas cada una. La primera parte el “Yin” tocaron la mayoría de mis canciones favoritas (Amateras, Error Detection, y la mejor de todas para mi: Burn It), las mas pesadas y los covers de Metallica, System of a Down y Slipknot quedaron para la segunda parte, el “Yan”.

    En el medio del concierto sacaron una pancarta, que luego colgaron en la parte de atrás del recinto que decía: “¡Concierto de todas las canciones, aguantemos hasta el final!”

    Fue totalmente épico, anunciaron un festival amadrinado por Nemophila en Septiembre, al estilo de un Knotfest, pero con Nemophila como headliner. No solo tocaron todas sus canciones sino que además tocaron dos canciones nuevas. Tenían un barril de hierro al estilo slipknot que Haraguchi y Mayu de vez en cuando golpeaban con un bate de baseball.

    Mi canción menos favorita de ellas es la balada “Odissey”, pero esta vez la tocaron con Mayu al piano acompañada de Hazuki con una guitarra acústica, aquello fue magistral, uno de los mejores momentos del concierto.

    La energía de la primera parte estaba contenida, se veía que estaban guardando energías para lo que venía. Mayu administraba sus gritos guturales, no todas las secciones “infernales” de las canciones las cantaba al 100%, pero era entendible, esto era una carrera de fondo, no de velocidad.

    En la segunda parte salieron vestidas con la misma ropa que usaron en el Aftershock de 2023 en USA. La energía de la banda fue monstruosa hasta el último minuto, sólo noté que la voz de Mayu desfallecía un poco en la balada “Now I here”… contrario a lo que pensaba la voz de Mayu hace mayor esfuerzo en las baladas de tonos altos que en los gritos guturales.

    Después de esta continuaron con las dos canciones nuevas (Soaring ahora con letra, no instrumental) y Kaika Sengen. Para terminar con los clásicos SORAI, Dissension y OIRAN. Los gritos de Mayu sobrevivieron hasta el final.

    El concierto finalizó con una explosión de cintas platadas con el logo y la firma de los miembros de la banda, guardé algunas de recuerdo.

    Toda la banda sobrevivió, fue un momento histórico. Absolutamente épico.

    Me fui feliz, completamente agotado y helado de frío a comer un Shabu Shabu (similar al hot pot chino) al lado del hotel. Y luego al Onsen para calentar el cuerpo.