Dia 5 – Hiroshima

Martes, 16 de Diciembre

Salimos muy temprano a tomar el tren bala que salía a las 10:12 am, y llegamos con casi dos horas de anticipación. Tenía algo de preocupación porque la estación de trenes de Tokio es gigantezca y nunca había tomado el Shinkansen, pero la verdad el proceso fué super rápido y sencillo, ya teníamos ubicado el anden y el tren casi una hora y media antes de su salida. Así que nos sentamos un buen rato en la sala de espera, compramos el almuerzo en las tiendas de la estación con calma y unos 15 minutos antes de la salida nos pusimos, casi de primeros en la fila para abordar el tren.

Nos distribuimos los puestos peleándonos las ventanas para tratar de ver el Fuji en el camino, pero a pesar de que había buen clima, resultó que nunca lo vimos…

Luego de 4 horas de viaje llegamos a Hiroshima, hicimos el checkin en el hotel que estaba justo al lado del monumento a la paz. Eran las 3 de la tarde así que fuimos de una al museo de la paz, porque cerraba a las 5. Recorrimos casi todo el museo en silencio, con una penumbra en el espíritu. Pasar por ese museo es vivir un poquito lo mucho que sufrió Hiroshima con ese bombazo de 4.000 grados centígrados que destruyó toda la ciudad y aniquiló a miles en segundos y mató a unos 140,000 a largo plazo. Horroroso realmente.

Luego caminamos por la llama de la paz, fuimos hasta el domo que quedó de pié luego del bombazo y caminamos hacia el hipocentro donde explotó la bomba (es hipocentro, y no epicentro, porque explotó en el aire a unos 600 mts de altura). Esto es un detalle técnico y espantoso, la bomba explotó a esa altura específicamente primero para maximizar la onda de calor expansiva, y segundo para minimizar la radiación posterior en tierra y permitir a las tropas estadounidenses entrar más rápido al terreno.

Unos verdaderos hijos de puta, si me preguntan.

Luego de ese shock, fuimos a pasear a una galería de tiendas, nos comimos unos Taiyakis y helados de Matcha. Pasamos por una tienda de mascotas donde vendían gatos y perros por mas de 1500$, una locura, pero me enamoré de un par de gatos grises, me los hubiera comprado si tuviera el dinero y si pudiera llevarmelos a casa… compré unos stickers. Y quizás Bush tenía razón cuando le pidió a la gente que saliera a comprar luego del 9/11… el espíritu consumista hizo que el alma nos volviera al cuerpo.

Después fuimos a un restaurante mexicano, si, mexicano, al cual estaba reacio a ir, pero la verdad fue una experiencia muy bonita, un lugar muy acojedor, con música country. Los mejores tacos que he probado realmente. Solo me comí un taco porque no quería llenarme mucho.

Luego fuimos a comer ramen en un restaurancito muy chiquito al lado del hotel. Era un restaurante de ramen muy tradicional, atendido por una anciana que solo servía un tipo de ramen y bolas de arroz, hermoso.

La ciudad de Hiroshima es hermosa, es muy impresionante ver como pudieron armar una ciudad tan linda y acogedora después de esa tragedia.

Larga vida a Hiroshima.

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