Category: Diciembre 2025

  • Conclusión

    Ya estamos en casa, todos con el horario volteado, Sonia durmió 13 horas seguidas, yo estoy invernando, duermo y me paro a comer, hoy es la noche del 1 al 2 de enero a las 2:46 am… en fin, tomará un tiempo recuperarse de este mega jet-lag.

    Si me preguntan que es lo bueno, lo malo y lo feo de Japón diría:

    Lo feo: te pueden joder. Como en todos lados hay un lado oscuro de cada país. Hay que tener cuidado con las estafas y engaños. Es un país muy seguro, pero no debes dejarte llevar por nadie que te aborde en la calle. De seguro buscan estafarte. También el tema ecológico hace un poco de ruido. El uso del plástico se nota bastante excesivo, porque para ellos es un símbolo de limpieza. Aunque las ciudades se ven inmaculadamente limpias, Japón es todavía uno de los primeros países emisores de CO2.

    Lo malo: el idioma. Japón es muy disfrutable, las ciudades principales están muy bien adaptadas al visitante, en buena medida casi todo está automatizado y traducido de modo que el turista pase un buen rato, sin embargo se pierde parte del disfrute de los eventos, espectáculos y del día a día si no se entiende el idioma. Además, aunque todo el sistema de transporte público es impecable, debes estar dispuesto a pasar algunas horas de tu viaje perdido tratando de ubicarte para ir de un lado al otro.

    Lo bueno: todo lo demás. La amabilidad de la gente, lo impecable de su cultura. Lo hermoso que es cada rincón de ese país. Los templos, la comida, los onsen, los eventos musicales, la cultura pop, los parques, hasta los baños… El buen gusto y el respeto es algo que predomina en todas partes. Esto sin duda es lo mejor: el buen gusto y el respeto en cada pequeño detalle en todo. Todo está muy bien organizado y es el paraíso de las personas controladoras, porque todo funciona a la perfección de modo que puedes planificar un viaje y estar seguro de que tus planes se  cumplirán al 99%. También algo bueno, al menos para el turista extranjero y para las empresas turísticas y exportadoras de Japón, es lo barato que resulta viajar a Japón comparado con viajar la misma cantidad de tiempo a otros países.

    En cuanto a los costos, el viaje salió mas o menos dentro de lo presupuestado. Para aquellos interesados en costos les puedo resumir lo siguiente:

    Para un viaje de dos personas, unos 15 días, en temporada baja que es Enero y Febrero, los costos aproximados, por persona, son:

    Costo por persona, 15 días, ocupación doble

    Boleto$1,000
    Tren bala$280
    Hotel$900
    Comidas$450
    Transporte diario$100
    Total$2,730

    En nuestro caso los boletos fueron en Diciembre, asi que salieron unos 300$ mas caros cada uno.

    En cuanto al itinerario nosotros destinamos:

    • 5 dias a Tokio
    • 1 día a Hiroshima
    • 2 días a Osaka
    • 3 días a Kioto
    • 5 días a Tokio
    • 1 día al Fuji

    En total unos 17 días, mas los 2 días de viaje.

    Creo que casi todos sentimos que debimos quedarnos al menos un día mas en Hiroshima y al menos un día mas en Kioto. Ambos son muy hermosos, y para mi, de lo mejor que vimos en Japón.

    Los días en Tokio, para algunos fueron quizás mucho, para otros como Aron creo que fueron insuficientes, porque si hubiera tenido el dinero hubiera seguido comprando figuritas y gachapones.

    A mi me fascina Tokio, es quizás mi ciudad favorita, pero si vale la pena explorar “el verdadero Japón” en otras prefecturas como Hiroshima o Kioto. En Osaka siento también que un día mas hubiera sido bueno para explorar la gastronomía de la ciudad.

    En fín, si pueden ir a Japón… vayan, sin dudarlo.

    Arigato y feliz 2026 para todo el mundo.

  • Dias 18 y 19 – Adios Japón

    Lunes 29, Martes 30 de Diciembre

    El regreso de Japón hacia Costa Rica fue un poco tortuoso, llegamos cerca de las 7 am al aeropuerto de Narita, y nos enteramos que el vuelo a México tenía un retraso de 3 horas, saldría a las 12… luego otro retraso para las 3 de la tarde… y finalmente cancelaron el vuelo. Aquello se volvió un desmadre, retirar de nuevo maletas, ingresar de nuevo a Japón por la aduana, nos dieron unos tickets de hotel con cena y desayuno, nos llevaron a un hotel cercano en Narita. Yo andaba puteado y estresado (mas de lo normal), fuimos a comer algo, pero estaba muerto, así que no salí a pasear a ningún lado, me quedé en la habitación a dormir hasta la hora de la cena, y luego de jugar un rato juntos en la habitación de Aron me fui de regreso a mi habitación para al día siguiente reiniciar la salida de nuevo.

    Aquello parecía el día de la Marmota… llegada de nuevo al aeropuerto de Narita, a las 7… esta vez sin atraso de vuelo, montarnos en el avión, 12 horas de vuelo hasta Ciudad de México, esta vez teníamos una parada criminal de 13 horas en el aeropuerto de México hasta el vuelo de conexión a Costa Rica… decidimos ir a DF a comer algo y pasear, comimos algo en el zócalo, pero muy caro y nada memorable la verdad, luego tomamos un tour de bus por Ciudad de México, pero íbamos como zombies… nos regresamos al aeropuerto a medio descansar como pudimos hasta las 8:30 pm que salió el vuelo a Costa Rica. Llegamos a la 1 am del 31 de diciembre a casa. Aron enfermo, una maleta rota, todos reventados… medio organizar las maletas y a dormir.

    Hoy es 1 de enero de 2026, creo que dormí unas 20 horas, y ya hoy parece que todo el viaje a Japón fue un sueño. Creo que nos tomará a todos un tiempo asimilar toda la experiencia. Sonia quedó enamorada de Japón, según dice fueron los lugares mas lindos que visitó en su vida. Aron nunca había gastado tanto dinero en su vida (bueno, la verdad nunca había gastado nada en su vida). Susan enloqueció comprando cosas. Javier piensa regresar a Japón “algún día” eso es un síntoma de que le gustó. Yo comí todo lo que pude, visité todos los templos que pude y estoy muy feliz de haber cumplido el sueño de llevar a mi familia a Japón.

    A mi Japón me despierta muchos sentimientos encontrados. Por un lado es un lugar que se siente muy íntimo, muy cercano a lo que amo, a lo que me gusta, en el sentido de la cultura, la música, el arte, la tecnología, lo ancestral, lo religioso, lo místico… pero por otro lado es una realidad muy alejada de nuestra forma de ser, de nuestra forma de pensar, de nuestra cultura, tan coloquial, tan desordenada, tan mamarracha.

    Nunca me he sentido tanto en casa como en Japón, pero al mismo tiempo nunca me he sentido tan extraño, tan extranjero, tan fuera de lugar. Es todo demasiado perfecto, tanto que si una pieza no encaja a la perfección es expulsada de inmediato.

    Definitivamente Japón no es el país donde viviría, porque no encajaría… pero es un país que todo el que pueda debería visitar al menos una vez en su vida para percibir lo que es, casi, una cultura de la perfección.

    Estoy muy feliz de que los Kamisamas de Japón me hayan permitido visitar este hermoso país dos veces este año.

  • Dia 17 – Adios Tokio

    Domingo 28 de Diciembre

    Era nuestro último día en Tokio, así que decidimos hacer maletas, y en la tarde salir hacia el barrio bohemio de Koenji . Un barrio donde la mayoría de los residentes son artistas o músicos, con una onda muy underground. De camino decidimos parar “un momentico” en Nakano, para ir a Nakano Broadway, el paraíso de los frikis y nerds. Un centro comercial lleno de figuritas, y productos de la cultura underground retro.

    Tardamos un par de horas recorriendo el pasillo que va hacia el centro comercial, nos detuvimos en varias tiendas, las chicas a comprar ropa, Aron a ver tiendas “raras”, Javier a ver zapatos, yo a comer algunos dulces. Luego de un rato ya teníamos hambre y Aron y Susan querían invitarme a comer carne Wagyu, así que entramos a un restaurante donde servían platos de esta carne con una parrillera pequeña en cada mesa para cocinarla al gusto. Fué un éxito absoluto, aunque las porciones eran pequeñas, no es como las parrillas de latinoamérica en cuanto a cantidad, pero la calidad de la carne era muy buena. Acompañado de arroz y una sopa miso con algas. Uno de los mejores almuerzos del viaje.

    Finalmente llegamos a Nakano Broadway y allí la verdad todos nos volvimos locos comprando pendejadas, incluso yo compré una figurita de Ghost in the Shell y estuve tentado a gastarme 100$ en una figura de Motoko Kusanagi (la coronel), pero me contuve y no cometí esa barbaridad.

    De regreso estuvimos unos 20 minutos en un cat-café, alimentando gatitos. Me llamó mucho la atención unos gatos-salchicha, gatos de tamaño normal, pero con patitas pequeñas… muy curiosos.

    Luego en la noche llegamos a Koenji, que se suponía que era nuestro objetivo. No teníamos claro donde ir, así que dejemos que Sonia y Susan nos llevaran “como fluyera” hacia algún lado… terminamos en una tienda hindú viendo vestidos, así que decidí retomar el control y vi en Google varios sitios y bares de música, pero cobraban unos 4 o 5 mil yenes por persona, nos pareció muy caro, asi que seguimos hacia un bar llamado “Bar Rock Heaven”… tocamos la puerta, pero al parecer estaba cerrado, de repente alguien abrió la puerta y entramos.

    Era un bar diminuto, cabían si acaso unas 10 personas, todo forrado de afiches de rock y metal ochentero (maiden, judas, motorhead, led zeppelin, y demás). Además en las paredes estaba toda la colección privada de DVDs y CDs del dueño, un señor japonés de mi edad o quizás mas calculo yo. Nos sentíamos como en la casa de un tío, o el bar Irapa en Santa Mónica, con un pana japonés poniendo música. En la TV se veía la gira de Powerslave de Maiden… mejor soundtrack imposible.

    Bebimos Shoshu, vodka, nos comimos unas tapas y hablamos con el dueño entre señas, inglés machucado y traductores en el teléfono. El man nos preguntaba como habíamos sabido de Koenji, le dije “Youtube”, le pregunté cuál era su banda japonesa favorita, nos pudo “One Ok Rock”, una banda muy enérgica, rockera-popera simpática, luego Sonia le comentó de “Maximum The Hormone” y el man cambió el CD por uno de Maximum…

    Fue un momento muy especial, muy íntimo y demasiado acogedor. Salimos enamorados de Koenji y creo que no pudimos tener una mejor despedida de Tokio.

    Al salir de allí fuimos a comer sushi en un restaurante cercano y de vuelta a Sugamo a descansar para salir al día siguiente a Costa Rica.

  • Día 16 – Fuji

    Sábado 27 de Diciembre

    Este día el objetivo era ver el Fuji, así que salimos a las 6 de la mañana hacia la pagoda Chureito en la ciudad de Fujiyoshida. Esta es quizás la foto más emblemática de Japón, donde se ve la pagoda entre árboles de cerezos y al fondo el monte Fuji. La idea era llegar a la Pagoda antes de las 10 de la mañana para tener mayores probabilidades de ver el Fuji despejado.

    Luego de varios cambios de estaciones de tren y de perdernos varias veces, al cabo de unas 3 horas llegamos a la estación de tren de Shimoyoshida montados en un tren adornado con los personajes de Naruto.

    Al llegar a la estación vimos el Fuji imponente, nevado, gigantesco, casi totalmente despejado. Al llegar a la base de la Pagoda el Fuji ya se encontraba parcialmente tapado, pero se veía la punta nevada de la montaña. Luego de subir los 400 escalones de la Pagoda, al llegar al famoso mirador, ya el Fuji estaba nublado.

    Subimos un poco más hacia un mirador mas alto, y luego de tomar aire y comer algo, quisimos seguir subiendo la montaña. Pero un grupo de japoneses nos advirtió que era mejor no seguir, porque había peligro de osos en la zona, que esta época invernan y si salen es a buscar comida. Asi que no es muy buena idea toparse con un oso en estos lados y en esta eṕoca. Vimos algunos senderistas que caminaban con campanas en sus bolsos, técnica que usan para espantar posibles osos en el camino. De regreso pasamos por el templo al inicio del camino para firmar los libros de sellos y continuar hacia el pueblo.

    Así que regresamos al pueblo para caminar un rato y buscar un lugar donde comer. No tuvimos suerte, aparte de las ventas de comida atrapa-turistas que estaban al inicio del camino a la Pagoda, casi todo estaba cerrado. Aron consiguió un lugar de comida italiana, así que nos fuimos entre los callejoncitos del pueblo buscando el lugar. Llegamos a un lugar escondido en un rincón, pedimos pizzas, risotto y carnes con vino. Una comida muy gourmet, raciones pequeñas, pero estuvo bueno.

    De regreso pasamos por uno de los templos más bonitos que vi: FujisanSimomiya, dedicado al monte Fuji y a los kamis de los volcanes en general, así como a los jardines de cerezo. También le rinden culto especial a los caballos y es usado como punto de partida para las personas que ascienden el Fuji.

    Al final de la tarde emprendimos de nuevo el camino a Tokio, unas 3 horas en tren de vuelta a la ciudad.

  • Día 15 – Torre Metropolitana de Tokio

    Viernes 26 de Diciembre

    En la mañana fuimos a hacer las últimas compras de regalos, y a mediodía nos reunimos Sonia, Javier y yo para ir a comer algo y pasear en Shinjuku.

    Almorzamos en lo que para mi es el mejor ramen de Tokio: Ebisoba Ichigen. Un ramen de caldo de camarón con carne de cerdo. Luego fuimos caminando por el parque de Shinjuku, hacia la Torre Metropolitana de Tokio, para subir al piso 45 y tener una vista de la ciudad. Tuvimos la suerte de que el clima estaba despejado y pudimos ver a lo lejos el Fuji en el atardecer. Al salir de la torre ya era de noche y nos quedamos para ver el show de luces programado a las 5:30 de la tarde. Es un espectáculo increíble ver como la gobernación de Tokio tiene el oxígeno suficiente para ofrecer este tipo de shows gratuitos durante todo el año.

    Al salir caminamos de nuevo hacia la estación de Shinjuku, y pudimos ver uno de los shows de luces callejeros del proyecto de Tokyo Night & Light. Un montaje interactivo a lo largo del camino. Nos desviamos un poco para ver de nuevo el boulevard de Shinjuku, cerca del gato 3D para ver la ciudad de noche, un escenario totalmente diferente.

    De regreso nos paramos de nuevo en Harajuku para ir a un capibara café. Llegamos a uno, pero nos pareció muy pequeño, solo con dos pequeñísimas piscinas para dos capibaras en un salón diminuto, así que seguimos buscando otras opciones. Al final vimos un animal café, más amplio y cómodo con varios tipos de animales: buhos, pájaros, serpientes, conejos… allí nos quedamos un par de horas con café y té “all you can drink” y alimentando a los bichillos. Me gustó mucho la pitón, Javier se entretuvo con los pájaros y Sonia con el búho y alimentando pollitos.

    Al salir de allí, ya estábamos suficientemente cansados y de mi lados ya un poco saturado de arroz y pescado, así que fuimos a comer en Mc Donalds… claudiqué ante el poder de la grasa del tío Sam.