Día 16 – Fuji

Sábado 27 de Diciembre

Este día el objetivo era ver el Fuji, así que salimos a las 6 de la mañana hacia la pagoda Chureito en la ciudad de Fujiyoshida. Esta es quizás la foto más emblemática de Japón, donde se ve la pagoda entre árboles de cerezos y al fondo el monte Fuji. La idea era llegar a la Pagoda antes de las 10 de la mañana para tener mayores probabilidades de ver el Fuji despejado.

Luego de varios cambios de estaciones de tren y de perdernos varias veces, al cabo de unas 3 horas llegamos a la estación de tren de Shimoyoshida montados en un tren adornado con los personajes de Naruto.

Al llegar a la estación vimos el Fuji imponente, nevado, gigantesco, casi totalmente despejado. Al llegar a la base de la Pagoda el Fuji ya se encontraba parcialmente tapado, pero se veía la punta nevada de la montaña. Luego de subir los 400 escalones de la Pagoda, al llegar al famoso mirador, ya el Fuji estaba nublado.

Subimos un poco más hacia un mirador mas alto, y luego de tomar aire y comer algo, quisimos seguir subiendo la montaña. Pero un grupo de japoneses nos advirtió que era mejor no seguir, porque había peligro de osos en la zona, que esta época invernan y si salen es a buscar comida. Asi que no es muy buena idea toparse con un oso en estos lados y en esta eṕoca. Vimos algunos senderistas que caminaban con campanas en sus bolsos, técnica que usan para espantar posibles osos en el camino. De regreso pasamos por el templo al inicio del camino para firmar los libros de sellos y continuar hacia el pueblo.

Así que regresamos al pueblo para caminar un rato y buscar un lugar donde comer. No tuvimos suerte, aparte de las ventas de comida atrapa-turistas que estaban al inicio del camino a la Pagoda, casi todo estaba cerrado. Aron consiguió un lugar de comida italiana, así que nos fuimos entre los callejoncitos del pueblo buscando el lugar. Llegamos a un lugar escondido en un rincón, pedimos pizzas, risotto y carnes con vino. Una comida muy gourmet, raciones pequeñas, pero estuvo bueno.

De regreso pasamos por uno de los templos más bonitos que vi: FujisanSimomiya, dedicado al monte Fuji y a los kamis de los volcanes en general, así como a los jardines de cerezo. También le rinden culto especial a los caballos y es usado como punto de partida para las personas que ascienden el Fuji.

Al final de la tarde emprendimos de nuevo el camino a Tokio, unas 3 horas en tren de vuelta a la ciudad.

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