El día y la razón por la que había viajado a Japón por fin había llegado. Era el día del concierto “infernal” de Nemophila, donde tocaría en un concierto maratónico de unas 4 horas todas las canciones que han grabado en sus cinco discos.
Ya se sabía que iba a ser un día lluvioso, así que el día anterior fui a un Don Quijote a comprar un traje completo de lluvia: capucha, chaqueta y pantalones con protección de nivel industrial, excelente protector del frío y la lluvia.
Al llegar, fui a hacer la primera fila de entrada para comprar mercancía oficial, compré un par de camisetas y salí a comer algo.
Ya conocía el lugar por haber estado allí la semana anterior en el Naon No Yaon, pero esta vez no había una feria de comida y cervezas en el parque Hibiya. Era 6 de Mayo, feriado en Japón, y esa zona es una especie de distrito empresarial y casi todos los restaurantes estaban cerrados. Caminé bajo la lluvia hasta una avenida donde conseguí un pequeño restaurante que ofrecía sopas de soba con arroz y cerveza… listo, ese mismo era.
Fue un almuerzo excelente, yo era el único cliente del restaurante y la señora que atendía fue muy amable. Me fui de vuelta al parque Hibiya con una cerveza en la cabeza.
Me reuní de nuevo con el grupo de “Blooming with love” que había preparado un pequeño homenaje a la banda con un arreglo floral y una pancarta con la firma de todos los fans. Me permitieron firmarla de nuevo. Me tomé una foto con un fan que estaba maquillado como el cantante de Seikima-II (haciendo alusión al cover de Noroi No Syananana que hizo Nemophila)
Luego de un rato tomando fotos y de escuchar a la banda ensayando algunas de sus canciones se armó una fila para entrar, y luego de una hora bajo la lluvia entramos al Concert Hall.
El escenario era brutal, estaba adornado con el logo de Nemophila al centro y un arreglo de “Chochins” o globos blancos a los lados, similares a los que se ven en los templos, los globos tenía escrito: “yamerarenai, tomarenai” (no podemos escapar, no podemos parar). Haciendo referencia al maratón de canciones que iban a tocar.
Me tocó un mejor puesto que la vez anterior, en la misma fila, pero mas al centro, la vista era perfecta.
Dos cervezas después comenzó el concierto.
Salieron todas las integrantes, el público enloqueció. Mayu salió descalza y caminaba como si estuviera en una pista de patinaje debido a la lluvia. Se montaron cada una en una plataforma y empezó Revive… luego Rise… Progress…
Estuvo dividido en dos partes de aproximadamente un par de horas cada una. La primera parte el “Yin” tocaron la mayoría de mis canciones favoritas (Amateras, Error Detection, y la mejor de todas para mi: Burn It), las mas pesadas y los covers de Metallica, System of a Down y Slipknot quedaron para la segunda parte, el “Yan”.
En el medio del concierto sacaron una pancarta, que luego colgaron en la parte de atrás del recinto que decía: “¡Concierto de todas las canciones, aguantemos hasta el final!”
Fue totalmente épico, anunciaron un festival amadrinado por Nemophila en Septiembre, al estilo de un Knotfest, pero con Nemophila como headliner. No solo tocaron todas sus canciones sino que además tocaron dos canciones nuevas. Tenían un barril de hierro al estilo slipknot que Haraguchi y Mayu de vez en cuando golpeaban con un bate de baseball.
Mi canción menos favorita de ellas es la balada “Odissey”, pero esta vez la tocaron con Mayu al piano acompañada de Hazuki con una guitarra acústica, aquello fue magistral, uno de los mejores momentos del concierto.
La energía de la primera parte estaba contenida, se veía que estaban guardando energías para lo que venía. Mayu administraba sus gritos guturales, no todas las secciones “infernales” de las canciones las cantaba al 100%, pero era entendible, esto era una carrera de fondo, no de velocidad.
En la segunda parte salieron vestidas con la misma ropa que usaron en el Aftershock de 2023 en USA. La energía de la banda fue monstruosa hasta el último minuto, sólo noté que la voz de Mayu desfallecía un poco en la balada “Now I here”… contrario a lo que pensaba la voz de Mayu hace mayor esfuerzo en las baladas de tonos altos que en los gritos guturales.
Después de esta continuaron con las dos canciones nuevas (Soaring ahora con letra, no instrumental) y Kaika Sengen. Para terminar con los clásicos SORAI, Dissension y OIRAN. Los gritos de Mayu sobrevivieron hasta el final.
El concierto finalizó con una explosión de cintas platadas con el logo y la firma de los miembros de la banda, guardé algunas de recuerdo.
Toda la banda sobrevivió, fue un momento histórico. Absolutamente épico.
Me fui feliz, completamente agotado y helado de frío a comer un Shabu Shabu (similar al hot pot chino) al lado del hotel. Y luego al Onsen para calentar el cuerpo.























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