Dias 18 y 19 – Adios Japón

Lunes 29, Martes 30 de Diciembre

El regreso de Japón hacia Costa Rica fue un poco tortuoso, llegamos cerca de las 7 am al aeropuerto de Narita, y nos enteramos que el vuelo a México tenía un retraso de 3 horas, saldría a las 12… luego otro retraso para las 3 de la tarde… y finalmente cancelaron el vuelo. Aquello se volvió un desmadre, retirar de nuevo maletas, ingresar de nuevo a Japón por la aduana, nos dieron unos tickets de hotel con cena y desayuno, nos llevaron a un hotel cercano en Narita. Yo andaba puteado y estresado (mas de lo normal), fuimos a comer algo, pero estaba muerto, así que no salí a pasear a ningún lado, me quedé en la habitación a dormir hasta la hora de la cena, y luego de jugar un rato juntos en la habitación de Aron me fui de regreso a mi habitación para al día siguiente reiniciar la salida de nuevo.

Aquello parecía el día de la Marmota… llegada de nuevo al aeropuerto de Narita, a las 7… esta vez sin atraso de vuelo, montarnos en el avión, 12 horas de vuelo hasta Ciudad de México, esta vez teníamos una parada criminal de 13 horas en el aeropuerto de México hasta el vuelo de conexión a Costa Rica… decidimos ir a DF a comer algo y pasear, comimos algo en el zócalo, pero muy caro y nada memorable la verdad, luego tomamos un tour de bus por Ciudad de México, pero íbamos como zombies… nos regresamos al aeropuerto a medio descansar como pudimos hasta las 8:30 pm que salió el vuelo a Costa Rica. Llegamos a la 1 am del 31 de diciembre a casa. Aron enfermo, una maleta rota, todos reventados… medio organizar las maletas y a dormir.

Hoy es 1 de enero de 2026, creo que dormí unas 20 horas, y ya hoy parece que todo el viaje a Japón fue un sueño. Creo que nos tomará a todos un tiempo asimilar toda la experiencia. Sonia quedó enamorada de Japón, según dice fueron los lugares mas lindos que visitó en su vida. Aron nunca había gastado tanto dinero en su vida (bueno, la verdad nunca había gastado nada en su vida). Susan enloqueció comprando cosas. Javier piensa regresar a Japón “algún día” eso es un síntoma de que le gustó. Yo comí todo lo que pude, visité todos los templos que pude y estoy muy feliz de haber cumplido el sueño de llevar a mi familia a Japón.

A mi Japón me despierta muchos sentimientos encontrados. Por un lado es un lugar que se siente muy íntimo, muy cercano a lo que amo, a lo que me gusta, en el sentido de la cultura, la música, el arte, la tecnología, lo ancestral, lo religioso, lo místico… pero por otro lado es una realidad muy alejada de nuestra forma de ser, de nuestra forma de pensar, de nuestra cultura, tan coloquial, tan desordenada, tan mamarracha.

Nunca me he sentido tanto en casa como en Japón, pero al mismo tiempo nunca me he sentido tan extraño, tan extranjero, tan fuera de lugar. Es todo demasiado perfecto, tanto que si una pieza no encaja a la perfección es expulsada de inmediato.

Definitivamente Japón no es el país donde viviría, porque no encajaría… pero es un país que todo el que pueda debería visitar al menos una vez en su vida para percibir lo que es, casi, una cultura de la perfección.

Estoy muy feliz de que los Kamisamas de Japón me hayan permitido visitar este hermoso país dos veces este año.

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