Dia 3 – Yokohama

Domingo, 14 de Diciembre

Después de dos días de compras el tercer día fuimos a Yokohama a ver a mi amiga Ari para ir al museo de los Cup Noodles y al barrio chino.

Desayunamos en el hotel, relajados, luego fuimos a almorzar a un restaurante de Soba que quedaba en la esquina debajo del hotel. Pedimos 6 platos para 5 personas, viendo las fotos pensábamos que eran platos pequeños, pero cada plato venía acompañado de Soba con sopa, total que fué un comidero espantoso, pero hicimos nuestro mejor esfuerzo, pedí un arroz al curry, todo vegetariano sin saberlo, pero una enorme cantidad de comida, además de muy barato, cada plato unos 850 yenes, unos 6$ mas o menos cada uno.

De allí tomamos el tren por una hora mas o menos hasta el museo de los Cup Noodles en Yokohama. La experiencia fue muy divertida la verdad, te dan un vaso vacío, en blanco y sellado de fideos, Te sientas en una mesa con marcadores de colores, lo pintas a tu gusto, yo pinté varios chiles, Ari le escribió a Aron su nombre en japonés, Susan fue la artista que destacó, preciosos, Sonia hizo un dibujo de un barquito, digno de un niño de 5 años y Javi unos templos japoneses. Luego pasas por una máquina donde rellenas el vaso con los fideos secos, después seleccionas el sabor del caldo y hasta 4 toppings para tus fideos. Elegí un caldo de tomate picante, camaron, kimchi picante, cangrejo y ajo. Finalmente sellan el vaso al vacío y a presión, sin ningún tipo de pegamento y lo sellan dentro de una bolsa. Listo, Cup Noodles personalizados.

No sabíamos que la marca de Cup Noodles era japonesa. La experiencia fue muy divertida.

Mientras pintábamos los vasos, Ari y yo nos pusimos a intercambiar regalos. Me regaló una botella de sake, seleccionado por su hija que trabaja en una empresa de Sake, unos mochis de chocolate y fresa y varias galletas y chucherias. Con una cartica. La cara de Ari cuando le daba los pirulins era un poema.

De mi lado le llevé 4 latas de Pirulin, café Tarrazú y Dota de Costa Rica, y algunos souvenirs ticos.

Al terminar nuestros “Maruchanes” salimos caminando por la bahia de Yokohama hacia el barrio chino. A mi el ambiente se me hacia similar a Malaga, a otros se les parecía a Madrid o Barcelona. En general la vibra era muy acogedora una ciudad enorme, hermosa y tranquila con familias y niños jugando, gente joven haciendo ejercicios, un ambiente muy sano. En resumen cualquiera de nosotros desearía poder vivir allí.

Luego de una caminata de quizá una hora llegamos al barrio chino de Yokohama. Comi el mismo pollo frito de la vez anterior, pero ademas esta vez probé también calamar frito, muy rico.

Ari se despidió se nosotros y luego de caminar un rato fuimos a un templo chino, ingresamos, compramos un paquete de incienso que venia con 5 palitos, curiosamente éramos 5 y teníamos una hoguera cada uno para poner cada palito y pedir un deseo.

Llegamos cansadísimos al hotel después de perdernos un rato en la ruta del tren de vuelta a Tokio, compramos la cena y el desayuno en el Combini y fuimos mi esposita y yo al Onsen, luego probamos el Sake que nos regaló Ari, espectacular, muy suave, delicioso, todavia estaba lleno del almuerzo, asi que solo cené galleticas, Mochi y Sake. De lujo.

Mi esposa está fascinada con Japón, aun estamos iniciando el viaje, y ya quiere volver. Al menos como turistas, por los momentos estamos fascinados con la perfección y el respeto japonés. Es algo que parece que tienen impreso en su ADN.

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