Abril – Mayo de 2025

A finales de 2024 Nemophila anunció que harían un concierto en Tokio donde tocarían todas sus canciones:

“¡Todas las canciones se interpretarán en vivo en el Hibiya Open-Air Concert Hall el martes 6 de mayo de 2025!”

Era imposible para mi no estar en esa parte del mundo para presenciar ese evento.

Comenzaron a vender las entradas a partir del primero de Enero, y el dos de Enero ingresé al sistema de lotería de venta de entradas, y el 16 de Enero me confirmaron la venta de la entrada para el concierto.

Tenía menos de 4 meses para organizar todo el viaje, pensé que estaba a tiempo, pero la verdad un viaje de este tipo require hacerlo, al menos, con seis meses de anticipación. Pero estaba decidido: iría a Japón.

Organicé todo el tour, agregando algunos conciertos mas a mi lista, algunas exhibiciones artísticas, visitar lugares icónicos, y demás.

Aquí un pequeño resumen de lo que fué mi primer viaje al país más sexy del mundo.

25 de Abril. Dia -1

En un viaje a Japón desde centroamérica hay un día que no vives, es como viajar hacia el futuro, que viéndolo bien es bastante parecido a lo que sucede en realidad, pero el punto es que si sales el día lunes, llegas, 24 horas después a Japon el día miércoles. El martes se esfuma en el espacio.

Así que mi primer día, no es el día 0, es el día -1.

El día -1 salí hacia Ciudad de México, luego una escala en Monterrey y de allí directo a Narita, cerca de Tokio.

En el aeropuerto de México había una exhibición de arte tradicional mexicano “Somos Guardianes” con figuras de felinos mágicos. Quizás mi interpretación no era la más acertada, pero me dió gusto ver a los “Dioses Gatos” en México.

El vuelo se me hizo menos pesado de lo que esperaba, quizás porque me tomé unas pastillas para dormir, que me permitió dormir unas seis horas después de la cena que nos dieron en el vuelo a Tokio.

Seis horas para mi era un lujo de sueño, en esos días dormía de 4 a 5 horas, en parte por la exitación del viaje, en parte por la cantidad de trabajo que tenía

27 de Abril. Dia 1

Después de unas 24 horas de viaje, de las cuales unas 19 horas fueron de vuelo, llegué a Narita, en la prefectura de Chiba, aproximadamente a una hora en tren de Tokio.

El vuelo llegó a tiempo, a las 6 de la mañana. Había leído que las salidas del aeropuerto en Japón eran caóticas, llenas de filas que tardaban horas, pero la verdad es que en menos de 2 horas ya había ingresado al país, tomado mi maleta, comprado el chip para el teléfono de backup y cambiado de dólares a yenes en efectivo.

Así que antes de las 9 ya estaba listo para comer algo e ir al hotel cápsula que había reservado por unas horas en el mismo aeropuerto para refrescarme un poco, dormir algo e ir después de mediodía a Tokio para hacer el checkin del hotel a las 3.

Las instalaciones del hotel capsula, los baños, y toda la experiencia es de primer nivel. La cápsula en sí, no me pareció tan claustrofóbica. Parece una carpa pequeña para una o dos personas, y el hecho de que se cierra con una especie de cortina hace que la experiencia sea menos hermética.

Me di una ducha, cargué el teléfono, dormí un poco y antes de mediodía ya estaba listo para ir a Tokio.

Al llegar al hotel pasé por el 7Eleven que estaba cerca del hotel a comprar unos onigiris, dejé las maletas en el hotel, guardé los onigiris para la cena, me cambié y fui a comer algo antes de ir al primer concierto.

Quería comer un ramen, di algunas vueltas alrededor del hotel tratando de ubicarme y conseguir un buen restaurante, entré a uno que tenía una foto de un ramen gigante y me comí un ramen de pollo, que la verdad no fue el mejor de todo mi viaje, era como comer sopa Maggie de buen nivel, rico, pero no lo que buscaba. Pero me sirvió para entrar en calor e ir al primer concierto.

Si, en el día 1 tendría un festival, que había empezado a las 11 de la mañana y estaban anunciadas más de 20 bandas en tres locales en paralelo, pero solo podría ir a ver unas 3 o 4. Era el Metal-kai fest en Shibuya, logré ver a Marty Friedman con su banda, a Asterism, United (brutal, una de las mejores bandas que vi) y un poco de Sex Machine Guns.

De camino al festival pasé por el famoso cruce de Shibuya, que estaba a pocos minutos del lugar del festival, y como conté en la sección conciertos, me estresó un poco la cantidad de gente que había haciendo fila en plena calle para cruzar… era una verdadera locura, dicen que de 2 a 3 millones de personas cruzan diariamente, lo cierto es que la mitad deben ser turistas. Porque los crucen cercanos no tienen tal cantidad de gente.

Pero en fín, luego del concierto, algunas fotos de Shibuya, de la estatua del perrito Achiko y algunas cervezas me fui a dormir al hotel, no sin antes pasar ir al Onsen del hotel por primera vez.

Esto fué una experiencia realmente mágica, poder disfrutar de un baño público en un estilo tradicional, desnudo, previa ducha y enjabonada completa, en el medio de la noche. Siempre había gente en el onsen, pero cada quién enfocado en lo suyo, era un momento de verdadera intimidad con uno mismo, en silencio, casi como una breve sesión de meditación disfrutando de un baño caliente.

Me comí los onigiris y a dormir.

28 de Abril. Dia 2.

El segundo día quería visitar el templo budista más grande de Tokio, el Senso-ji, todos los detalles de este paseo están en el post respectivo.

Después de la visita al Sensoji, pasé por la Sky Tower, la segunda estructura mas alta del mundo, y la torre mas alta del mundo, pero ese dia no subí a la torre, porque el clima estaba un poco nublado, así que solo me quedé a almorzar en la terraza, donde había una especie de feria de comida Taiwanesa, pero la verdad no estuvo tan bueno.

Luego fui al santuario de Takagi, mi primer templo Sintoista (dedicado a los onigiris), más detalles en el post de templos.

Luego me fui al hotel a esperar a mi amiga Ari. Nos vimos en el lobby del hotel, intercambiamos regalos, y fuimos a comer Takoyakis.

Le regalé a Ari unos pirulin venezolanos, chocolates, café tico y un ron guatemalteco, entre otras cosas. Ella hizo lo propio con varios regalos, una botella de Sake, unos tiktak de Matcha espectaculares, varios caramelos, unos imanes para la nevera con imágenes de Japón que me gustaron mucho, y otras cositas.

Luego fuimos a beber una cerveza y comer Takoyakis en una tienda en Sugamo al lado del hotel donde me quedé. Probé los takoyakis de huevas de pescado (huevera les dicen en Peru). El restaurante era un Izakaya o digamos, la versión de un bar de tapas japonés. Muy acogedor y agradable.

Fue un honor y un placer conocer en persona a mi amiga Ari después de años escribiéndonos por Internet.

Luego de eso me fui a caminar a Shinjuku, a la esquina donde está el aviso luminoso del gato 3D. En el camino pasé por Kabukicho, el barrio rojo de Tokio, donde evidentemente te das cuenta de inmediato del tipo de lugar que es. Sexo, alcohol, ladrones, tracaleros y todo tipos de especies urbanas de la noche. Estaba lloviendo, así que tomé algunas fotos y tomé el tren de vuelta al hotel.

Ese día finalizó, como todos mis días en Tokio, con un baño en el Onsen del hotel.

Me bañaba unas 3 veces al dia, todos los dias…

Antes de entrar al Onsen, dos veces al día, y al llegar a la habitación al final del día.

Una purificación de agua.

29 de Abril. Día 3.

Este día estuvo completamente dedicado al Naon No Yaon, un festival de bandas femeninas que ya documenté en la sección de conciertos.

Fue mi segunda experiencia en un concierto en Japón. La verdad que la calidad técnica del espectáculo y de las artistas que se presentaron fue de otro nivel.

Antes de ir al parque Hibiya quise visitar la playa, traté de llegar ubicandome solo con Google Maps, pero no llegué realmente a ningún sitio interesante, así que me regresé en tren hacia el Hibiya park.

De camino en el tren vi una especie de reloj antiguo a los pies de uno de los edificios enormes de oficina, y resultó ser una obra de Miyasaki, tomé nota del sitio y lo guardé para un futuro paseo.

Antes de entrar al concierto me comí una hamburguesa, con papas y una cerveza en una feria de comida en el parque, que no se realmente que le echaron a esa carne, pero era espectacular, no se si por el hambre que tenía o que, pero es una de las mejores hamburguesas que he probado. Un poco pequeña quizás, pero deliciosa.

30 de Abril. Día 4.

El día 4 quería hacer varias cosas, primero ir a la exhibición de Ghost in the Shell, comer un buen ramen (manda guevo) e ir a la isla artificial de Odaiba. Los objetivos fueron logrados.

Me fui en la mañana al museo literario de Setagaya, quería caminar un poco, así que caminé quizás una hora desde una estación de tren cercana hasta la exhibición de Masamune Shirow, el mangaka creador de Ghost in the Shell. Manga que se convirtió luego en la película animada del mismo nombre, y que fué la predecesora e inspiración de las hermanas Wachowski para realizar The Matrix.

Al día de hoy GiTS es mi película favorita, no solo animada, sino película favorita del mundo mundial. Luego de la primera película vi todas las películas de la saga, todas las series, todas las adaptaciones, todas unas verdaderas joyas (excepto por la enorme cagada que hicieron en Hollywood con Scarlett Johanson, la verdad no por la actriz, que hizo una buena interpretación, sino por el director que no entendió nada). Pero en fín, vamos a lo que vinimos: exhibición de manga de Ghost In The Shell en Tokio. Para mí era imperdible.

Masamune ha creado una gran cantidad de historias y personajes, pero es curioso ver como todos giran alrededor de la estética cyber punk de GiTS y además, todos parecen variaciones de su personaje Motoko Kusanagi de GiTS.

En 2026 se estrenará una adaptación mas fiel al manga. En la exhibición se mostraron algunos videos y dibujos de lo que vendrá. Desde ya, estoy bastante ansioso por ver esa nueva adaptación.

Luego, llegó el momento de la verdad, tenía que probar un buen Ramen, me fui al conocido (entre turistas) Tenka Ipping. Tuve que desviarme casi una hora del recorrido hacia Odaiba, la isla artificial, pero bien valió la pena. Esto fue un verdadero ramen tapa arterias, por recomendación del youtuber Naka, excelente! Satisfechas mis ansias. Para el detalle del ramen visitar la sección de Ramen.

Ya de vuelta a mi recorrido tomé un tren aereo para llegar a una de las islas artificiales mas grandes de la bahía de Tokio: Odaiba. Originalmente se construyó con fines de defensa militar, pero hoy en día es un lugar de entretenimiento para locales y turistas con enormes complejos residenciales y comerciales.

El paseo y la vista la ciudad son simplemente hermosos, una ciudad futurista, con matices tradicionales, en frente del mar. Creo que no se le puede pedir nada más a la vida (si, estoy enamorado de Tokio).

De llegada a la isla, me impresionó el edificio de Fuji TV, no ingresé pero la estructura es impresionante, caminé por el boulevard hacia la estatua del robot Gundam gigante, de paso se ven obras de artes, artistas callejeros, muchos turistas de todos países, pero nada que te impida disfrutar el paseo, sol con frio de primavera, hizo un clima y un día ideal.

A los piés del Gundam me comí unas fresas con helado, refill de agua y a seguir caminando, esta vez a la playa.

Pasé por la replica de la estatua de la Libertad, y ya llegando a la playa me pareció ver muy pocos turistas, la mayoría eran japoneses, muchos de ellos jóvenes. Es el único sitio donde vi mucha gente joven.

Caminé hasta el final de la bahia, ingresé al puente arcoiris, y pude ver el atardecer durante la caminata. Tenía intención de caminar todo el puente hasta llegar a Tokio, pero preferí regresar para disfrutar de la isla de noche. Vi el Gundam de nuevo, la vista nocturna del puente arcoiris también vale la pena.

Tomé el tren aereo de nuevo para regresar a Tokio, y pasé por enfrente del reloj de Miyazaki de noche, era una obra mágica, muy al estilo de Totoro o Chihiro.

Ya muerto de tanto caminar, compré una generosa porción de Sushi en el Combini, regresé al hotel, Onsen de nuevo y a dormir.

1ro de Mayo. Día 5.

Era el día 5, después del ya típico baño en el Onsen del hotel, me esperaba un día con unos de los templos mas bonitos que visité en todo el viaje y uno de los mejores Ramen. Mi plan era ir a conocer al gran Buda de Kamakura, en la prefectura de Kanagawa, a una hora y media hacia el sur de Tokio en tren.

Tomé temprano el tren, de camino me puse a releer, por quincuagésima vez, mi libro favorito: Doulos Oukoón, es un libro muy cortito, pero me atrapó tanto la lectura que me pasé un par de estaciones de tren. Tomé la estación de regreso, y ahora sin leer, me bajé en la vía hacia Kamakura.

Tenía que tomar un autobús, estuve un poco “Lost in translation”, hasta que tomé el número de bus correcto, y se sentó al lado mio una señora asiática, también perdida, también con su celular en la mano enfocada en Google Maps esperando quedarse en la estación correcta, también en la parada del gran Buda. La verdad casi todo el bus estaba lleno de turistas que iban para el mismo sitio, así que era imposible perderse.

Visité al gran Buda, luego fuí sin haberlo planificado a un templo muy hermoso dedicado a Kannon, y de donde salí con varias lágrimas menos en mi cuerpo, pero ya todos estos detalles los escribí en la sección de templos (Gran Buda de Kamakura y Templo de Hasedera). Además probé uno de los mejores ramen del viaje, de Leche de Soya Picante (ver detalles en la sección de Ramen).

Después de la “batuqueada” que me dieron los templos, me fui a cerrar ciclos a la playa de Kamakura, es una playa, natural vale decir, no como las de Odaiba, aunque no se nota la diferencia.

La bahia de Kamakura es bastante mas pequeña, no habia turistas, solo algunos surfistas y locales haciendo ejercicios o paseando sus perros. Me acerqué a una chica que tenía un Shiba-inu y allí utilicé todo mi vocabulario japonés para saludar, pedirle disculpas, y preguntarle si podia tomarle una foto a su perrita. Me dijo que si, y la Shiba hasta posó para la foto. Le pregunté el nombre de la perrita, le di las gracias y me despedí. 

– Sumimasen

(cara de extrañeza)

– Ok foto des ka?

(mm?)

– Ok foto des ka? (haciendo clic con el dedo señalando a la perrita)

(hai / si)

– O namae wa nan des ka?

(chira? kira?)

– Kawaii!!

(risas)

– Arigato gozaimas

Ya saliendo de Kamakura, caminando hacia la estación del tren, vi al menos una docena de templos, de todos los tamaños, pero ya se me hacía tarde y no podía pararme en todos.

Tomé el tren, y me fuí a Yokohama, donde está el barrio chino más grande de Japón. La verdad es muy bonito, pero luego de haber ido a Kamakura, lo estrambótico de los templos chinos y la comida china no me impresionó. La verdad el sitio es espectacular, pero debí haberlo hecho al revés, primero a Yokohama y luego Kamakura, pero lo hecho, hecho estaba, me comí unos dumplings, un bubble tea, quedé falló así que rellene con un enorme pedazo de pollo frito callejero, y de regreso a Tokio…

Onsen, y a la cama.

2 de Mayo. Dia 6.

El día 6 fue un día de templos y de colección de Goshuins (sellos de visitas a templos). Y de camino pasar por la exhibición 3D de Hokusai, el creador de la famosa litografía de “La Gran Ola de Kanagawa”, que se ha convertido en uno de los símbolos de Japón.

Al inicio pasé por el templo de Kojanji en Sugamo, que quedaba a unas pocas cuadras del hotel, luego visité un templo Shinto, el Kumakuma Jinja, que estaba al lado de una plaza bastante bizarra llena de imágenes de anime, manga y superhéroes, todos alrededor de una estatua de Buda.

Luego fui a la exhibición 3D de Hokusai y fue una mezcla impresionante, casi imperceptible, de tecnología y tradición. La entrada era un bosque de bambú luminoso en un ambiente similar a una cueva. Y me quedé observando un cuadro de una obra de Hokusai, cuando de pronto el cuadro cambió de imagen… era una pantalla 3D. La calidad de las imágenes era perfecta. A diferencia de otras exhibiciones que había ido en Costa Rica, esta no se basaba en proyectores luminosos, eran pantallas de alta definición de todos tamaños, incluyendo una gigante del tamaño de una pared rodeada de espejos que daba la sensación de una Ola infinita con una calidad inmersiva impresionante.

Esto era Japón, siendo Japón. La perfección, si existe, existe en Japón.

Luego, bajo la lluvia me fuí caminando a comer un ramen en Ichiran, un restaurante famoso entre los turistas, si bien el ramen estuvo muy bueno, diría que no valió la pena el tiempo de hacer fila bajo la lluvia, era un buen ramen, pero un ramen normal, como en cualquier otro lugar de Tokio.

De allí recorrí algunos templos más y seguí coleccionando sellos. En el camino me topé con un KFC, le mandé una foto a mi hijo y por su insistencia remota (via celular) de que tenía que comer KFC, tuve que cenar una hamburguesa de pollo en KFC. Muy pequeña la verdad… quedé muy fallo, asi que me fui a la estación de tren cercana al hotel y compré varios pinchos. No me habia dado cuenta de que tipo de pinchos eran. Casi todos eran de vísceras, y un par de huevos de codorniz. Estaban espectacularmente sazonados, riquísimos. Entendí porque a mi amiga Ari le gustan tanto el “mondongo” y las vísceras. 

3 de Mayo. Dia 7.

Este era el día de mi tour con Ari, ella gentilmente se ofreció a darme un paseo por Tokio, un lujo tener a una amiga japonesa que hable español perfectamente para conocer la ciudad.

Nos vimos a las 9:00 en punto en la estación de Ueno. Mi amiga Ari parece mas latina que japonesa. Al encontrarnos se me acercó y me dió un abrazo, le dije que así no se saludan los japoneses, que tenía que hacer una reverencia a un metro de distancia, así comenzamos el paseo.

Después de caminar por el Parque Ueno, fuimos al templo y santuario de Toshogu, y de camino al santuario pasamos por unos jardines de peonías muy lindos, en este lugar vi un pequeño jardín de rocas (Jardin Zen), el único que vi en todo el viaje. Luego fuimos al templo y Ari me ayudó a conseguir el lugar donde me daban el sello del templo. En este caso fue una estampa impresa. La compré y seguimos hacia la Pagoda de cinco pisos a un costado del templo. De camino vimos a varios monjes tocando música con instrumentos tradicionales.

Luego fuimos al Museo Nacional, donde pude ver docenas de estatuas de Buda, muchas de ellas dedicadas a la diosa Kannon, versión japonesa del buda de la compasión. Había un salón entero dedicado a los samurais, espadas, trajes, tumbas, vesturarios, implementos.

Ya era hora de almuerzo y Ari tenía planificado llevarme a comer a un sitio “secreto”, cuando llegamos al lugar estaba cerrado por remodelación. Ari decía “aaayyyy, que lástima, tan bueno que era…”

Tiempo después me confesó que en ese lugar vendían el famoso pez globo venenoso y semen de pescado… ese era el “almuerzo secreto” que tenía preparado para mi… ¡Gracias al cielo estaba cerrado!

Entonces nos dirigimos hacia un edificio empresarial cercano, y ambos pedimos una especie de almuerzo ejecutivo de sopa de Soba de Pato que la verdad estuvo muy buena. Al finalizar el plato nos trajeron una jarrita con un liquido caliente, Ari me decía que es el liquido donde cocinan la pasta de Soba, que te lo dan, porque aunque no tiene mucho sabor, tiene algunos nutrientes. Muy simpático el almuerzo (imagino que mejor que el semen de pescado!).

Luego de comer caminamos hacia el Zōjō-ji, un templo budista dedicado al Buda Amithaba (el mismo de Kamakura) con una vista de contraste muy hermosa a la torre de Tokio.

Luego continuamos hacia la base de la torre de Tokio, donde había un evento con payasos y niños. En esas fechas estaba cerca el dia de la juventud, así que los templos y la torre estaban adornados con docenas de pez Kois multicolores. Los Kois son peces que nadan en contra de la corriente, por eso representan a la juventud.

De camino pasamos por el templo Shinto: Nishikubo Hachiman. Reverencias, ofrendas, compra de Gashuin (sello) y vamonos.

Luego llegamos al edificio donde esta ubicada la exhibición 3D de Team Labs, como llegamos temprano fuimos a beber sake y cerveza (el unico sake que probé en todo el viaje). Era un Sake espumante, similar a un vino blanco. Pero la combinación con cerveza hizo que el alcohol se me subiera a la cabeza en segundos…

Ya un poco prendido fuimos a la exhibicion 3D “Borderless” de Team Labs. Alucinante, eran salones con obras proyectadas en las paredes, techos y pisos, que se paseaban de una sala a otra. Podías entrar varias veces a la misma sala y tenía exhibiciones diferentes. Los efectos infinitos de espejos daban la impresión de estar en una especie de sueño lúcido. Había salones infinitos con flores o hongos de papel donde se proyectaban imágenes psicodélicas, aquello era de verdad lisérgico. Pero sin las drogas (solo Sake).

Luegos nos despedimos y de camino busqué un lugar donde Ari me había comentado que vendían ramen picante, pero no lo conseguí, así que entré a un bar random y pedí dos entradas que eran de visceras, una con repollo y otra en sopa. De nuevo, quizás suene raro eso de comer visceras, que no es muy común que sea una comida “fina” en nuestros países, pero el condimento y la preparación hacen que sea algo realmente delicioso.

Onsen, y hasta mañana.

4 de Mayo. Dia 8.

El domingo fui temprano al mercado de pescado de Tsukiji, que aparte de un mercado es una verdadera trampa para turistas, son cientos de pequeños puestos de mercado con sushi, ostras, anguila a la parrilla y miles de diferentes platicos de todos tamaños y colores, no muy baratos, pero la verdad caí por completo en la trampa. ¡Tomen todo mi dinero!

Espectacular, las mejores ostras y el mejor sushi que he probado en mi vida fue en este lugar. Mas detalles en la sección de Sushi.

De allí me fui al templo de Tsukiji y casualmente, presencié una boda tradicional, luego me fui al templo de Toranomon, que es un templo tradicional de varios cientos de años y que terminó enterrado debajo de un enorme rascacielos en pleno Tokio, pero la combinación es realmente espectacular. 

De allí terminé en un templo Shinto de Hie Jinja, que es quizás el templo mas bonito de todo Tokio, tiene docenas de arcos Tori (el típico portal rojo japonés que representa la entrada a un reino sagrado).

Luego de allí me fui a comer uno de los mejores ramen del viaje, estaba antojado de comer ramen de camaron y después de varios intentos, perdido en la traducción, chatGPT alucinando lugares que no existía, un par de horas perdido caminando en la gigantesca estación de trenes de Tokio, pero finalmente logré mi objetivo en Shinjuku, en el restaurante Ebisoba Ichigen conseguí, el ansiado, ramen de camaron.

Espectacular.

5 de Mayo. Día 9.

El día 9 tenía planificado encontrarme con Ari para ir a la montaña de Kobo en Kanagawa, la prefectura donde ella vive. Ella me fue a buscar hasta Tokio, quedamos vernos en la estación de Shinjuku, y desde allí ella regresaría hacia Kangawa.

Fuimos en tren hasta la ciudad de Hagano, mas o menos a una hora y media de camino.

Llegamos a la ciudad, y luego de pasar por una fuente, algunos templos y casas llegamos a la entrada del camino. Era un asenso intenso pero corto hasta llegar a quizás unos 300 metros por encima del lugar de partida y a partir de alli fue un camino entre bosques relativamente plano. Muy agradable, sencillo para caminar y con muy buena vista.

Al parecer yo era el único turista en el camino, las personas saludaban, algunas veces olvidaba responderles y Ari me recordaba responder o saludar siempre con un “Konichiwa”.

En el camino pasamos por tres montañas: el Sengen Yama, Kobo Yama y Azuma Yama.

Durante el recorrido paramos en un lugar con vista a otra montaña a comer un par de onigiris que Ari llevó para el viaje, fueron, sin duda, los mejores onigiris que probé en todo mi viaje a Japón. Mi favorito fué el de huevas de bacalao picante.

Después de recorrer toda la pequeña coordillera durante quizás unas tres horas aproximadamente.

El paseo es muy agradable, lleno de familias, parejas o personas solas que hacen picnic al aire libre.

Ari me acompañó de regreso en tren a Shinjuku, justo a tiempo para poder ir al hotel, descansar un poco y salir de nuevo para el concierto de MOS en Shibuya, una banda de metales que conocí gracias a una presentación que hicieron en America’s Got Talent. En el AGT no quedaron bien rankeadas, injustamente, pero la verdad la banda en vivo es espectacular.

Después del concierto fui a cenar uno de los mejores ramen del viaje: Ramen de Pato, a unas tres cuadras del hotel.

Agotado, pero feliz, me fuí al Onsen del hotel y a dormir.

6 de Mayo. Dia 10.

El gran día había llegado, la principal razón por la que visité el país Nipon: El Concierto Infernal de Nemophila.

Este día estuvo casi por completo dedicado a Nemophila, como lo describí en la sección de conciertos: Nemophila El Concierto Infernal

Y al final del día me fui a comer, de nuevo cerca del hotel, por recomendación de un amigo Chino que conocí en el viaje, el Hot Pot Japonés: Shabu-Shabu. Un restaurante muy bueno, no tan caro, y con servicio automatizado con mesoneros robot.

7 de Mayo. Día 11.

Ya mi viaje estaba casi finalizando, me quedaban un par de días en Tokio, así que lo iba a dedicar principalmente a comprar algunos regalos para llevar a casa.

Primero tenía que comprar una maleta nueva, porque a la mía se le habian roto un par de ruedas, asi que me fui a Picasso, una cadena de tiendas de la marca Don Quijote, pero un poco más pequeña (4 pisos en vez de 7). Alli comenzó mi locura de compras, llené casi media maleta con sandalias, muñequitos, ropa, y monton de boludeces mas… y el día de compras todavía no había empezado.

En Don Quijote enloquecí, no sabía si todo iba a caber en la maleta…

Nunca había gastado tanto en tiendas, y para mi compré solo un short y dos camisas, todo lo demás fueron regalos, batas, muñequitos, relojes, mas ropa, y mas tonteras…

Luego me fui a una breve cena de despedida con Ari, me llevó a comer Tantan Men picante (Ramen de Ajonjolí o sésamo), en un lugar cerca de su trabajo.

A esas alturas ya no sabría decir cual fué el mejor ramen, el punto es que todos son tan diferentes que es difícil ponerlos en la misma linea para compararlos.

Seria como tratar de comparar cual es tu arepa favorita… la pelúa? la reina pepiada? la llanera?

Es cuestión de gustos, pero la verdad todas son muy buenas, igual que el ramen.

Luego caminé en la noche hacia el palacio imperial y pasé de nuevo cerca de Minato en los alrededores del parque Hibiya donde había ido los días anteriores a los conciertos de Nemophila.

Como todos los días, llegué al hotel muerto, armé las maletas, de manera preliminar, Onsen, y a dormir.

8 de Mayo. Dia 12.

Era mi último día en Tokio, ya el 9 de Mayo saldría en la madrugada desde Narita hacia México y luego Costa Rica. Así que tenía mucho que ir a comprar.

Estuve tentado a ir al famoso mirador del Fuji, pero era quizás a unas 3 horas en tren desde Tokio, así que no me daba tiempo. El Fuji quedaba para el próximo viaje.

Fui de nuevo a Akihabara a comprar mas figuritas para mi hijo mayor, quería comprarle unas botas japonesas a mi esposa, que las había visto a una chica en el tren y me encantaron, asi que el día estuvo dedicado a comprar, y seguir llenando esa nueva maleta.

De camino pasé por el reloj de Miyasaki, pude ver el pequeño show que dan a ciertas horas de la tarde, son animaciones muy sencillas de muñecos que salen del reloj, con música clásica. Sin embargo habia bastante gente en el lugar esperando por ese sencillo espectáculo.

Luego pasé por el jardin Hamarikiú, donde habia un viejo roble de 300 años de antiguedad y seguí en mi día de compras.

Conseguí las botas en una urbanización muy sifrina de Tokio, veía carros convertibles, tiendas de lentes que parecían galerías de arte, realmente alucinante.

De camino me comí el último ramen random en un lugar cualquiera y estuvo realmente bueno, un ramen clásico de cerdo.

Al atarceder fuí a la torre de Tokio, la segunda estructura mas alta del mundo, esta vez si lo subí. El atardecer hermoso, me despedí de esa mágica ciudad y caminé hasta el Senso-ji, el templo budista que, a pesar de que todas las tiendas alrededor estaban cerradas, el templo es realmente un espectaculo de noche.

Adios Tokio.

Arigato.

Me despedí muy agradecido de la ciudad mas sexy del mundo.